Memorias de un friki – Episodio 25 – Maquetismo y Simulación 2ª Parte


Enmendado un despiste de la primera parte nos metemos en harina. El heroico M&S había quedado en muy maltrecha situación en el episodio anterior. ¿Sobrevivirán? Acompañadme en nuestro enfrentamiento a este desafío, y contemplad como nos batimos el cobre contra las hordas del mal.

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Memorias de un friki – Episodio 24 – Maquetismo y Simulación 1ª Parte


M&S, Maquetismo y Simulació, mi hogar durante muchos años, el sitio donde pasaba todo mi tiempo libre, donde hice lazos con amigos que lo han seguido siendo a lo largo de mi vida.

Hoy abro las puertas del club dentro de mi memoria, y os invito a todos a pasar. Para algunos de vosotros es un sitio de sobras conocido, otros lo vais a descubrir, gracias por acompañarme.

Anda que no me he dejado nombres de amigos por menciona, menos mal que me queda la segunda parte y muchas mas veces que hablaré de M&S, disculpadme, es que cuando quieres decir tantas cosas al final siempre se queda algo fuera.

In Memoriam


No soy yo el más adecuado para rendir homenaje a la persona de la que voy hablar. Y no lo soy por qué, a pesar de que en su momento fuimos grandes amigos, en los últimos años, debido a una discusión, nos habíamos alejado por completo. Y sin embargo, no puedo dejar pasar su fallecimiento sin decir algunas cosas sobre él. Tiene gracia, aún el pasado domingo, acompañando en un tanatorio a otro amigo por la perdida de su madre, hablé de Jordi.

Me enteré ayer, gracias a las redes sociales y a un amigo común. Al parecer la persona de la que voy hablar, Jordi Gimeno, falleció el día 20 de diciembre, víctima del cáncer.

Conocí a Jordi hará… joder, hace mucho, sobre unos 25 años, año más, año menos. Llegó al club de juegos y rol Maquetismo y Simulación algo después que yo. Tradicionalmente, en el club a algunos se les llamaba por el nombre de pila, y a otros por el apellido; yo fui siempre “el Aroca”, y el fué “Gimeno”, también conocido como Jordi “kiticlops” Gimeno, por sus onomatopeyas durante las partidas de rol.

Mi relación con Gimeno, mientras duró nuestra amistad, tuvo muchas facetas, siempre vinculadas al juego, sobre todo al juego de rol. Pero hubo también el compartir mesa en buenas cenas, no por nada los dos éramos miembros de la Brigada Brutal (temido grupo de comensales que causaban pavor a amas de casa o cocineros). También son recordadas por todos los que participamos, las jornadas nocturnas de fin de semana en su casa, viendo películas de Ginger Lynn, y jugando, ciento y la madre, al juego de Spectrum Lords of Midnight. Incluso llegamos a ser compañeros de trabajo, en una tienda de juegos llamada Hobby Art.

Pero como más recuerdo a Jordi es jugando, haciendo de máster, sobre todo de AD&D, aunque no fue el único juego, pero si uno de los que más jugamos. No se puede decir que Gimeno fuera el mejor de los másters, pero desde luego en sus partidas te divertías. Gimeno era lo que se conoce como un máster Munchkin. O sea, un máster del que manaba un grifo de objetos mágicos, tesoros, seguidores y puntos de experiencia. En las campañas de Jordi, el almacenamiento de objetos sobrantes y de oro, podía llegar a ser un problema muy serio. Podías ser capturado por “los malos”, despojado de toda posesión, y en un par de jornadas de juego ya tenías que ir tirando objetos mágicos. Y por otro lado, era incapaz de matar definitivamente a un personaje (salvo que el jugador se llamara Galeote). Creo que el récord lo tenía un paladín mío, que fue resucitado, si no recuerdo mal, 16 veces, llegando incluso a entregársele un cuerpo nuevo, debido al desgaste sufrido.

Otra característica de sus campañas era que de vez en cuando aparecían personajes de ficción que no encajaban del todo allí, personajes de Star Wars, de Star Trek, superhéroes, y cosas similares.

Gimeno componía campañas complejas, llenas de amigos y enemigos que te seguían a lo largo de mucho tiempo, cambiando incluso de bando.

Pero hay algo que quedará para la historia, algo donde demostró toda su capacidad de fantasía, sus conocimientos sobre la Edad de Oro española, su espíritu de poeta y su gran habilidad de máster.

Acabábamos de estrenar los 90. Los juegos por correo estaban de moda, y las fértiles imaginaciones de algunos jugadores habían tomado prestados sistemas de reglas ya usados fuera del país. Los primeros que recuerdo son En Garde!, dirigido por Miguel Antón, y Pendragón, dirigido por Sergi Escuriet. El primero fue la inspiración para Villa y Corte. En Garde! estaba ambientado en la Francia de los Tres Mosqueteros, y Gimeno usó de salida el mismo sistema de juego, pero adaptándolo a la Edad de Oro española. Esta época se puso después muy de moda, gracias a las novelas de Pérez Reverte sobre el capitán Alatriste, pero ya habían llovido bastantes turnos de VyC cuando vio la luz el primer volumen de las aventuras del Capitán. VyC funcionó en dos ediciones, no recuerdo cuantos turnos se hicieron de la primera edición, pero de la segunda creo que fueron 10. Gimeno tejió una compleja trama, llena de subtramas, mezclando historia, fantasía, magia y ocultismo. Los jugadores aportaban todavía tramas más complejas. El turno era casi completamente artesanal, entrecruzando las acciones de cada personaje, resolviendo de manera personalizada cada turno. Con el turno finalizado elaboraba la revista del turno, donde de manera narrativa, explicaba los acontecimientos sucedidos a lo largo del mes que recogía cada turno. Raro era que no dedicará al menos unas palabras a cada jugador. El precio que cobraba por el turno era una autentica ridiculez, si debía de considerarse el pago por el trabajo efectuado.

Las 10 revistas de turno, que ahora guardaré aun con más cariño, recogían momentos épicos, salidos de su pluma.

Y hasta aquí llega mi pequeño homenaje, un homenaje al que fue un amigo que me descubrió muchos mundos nuevos, muchísimos. Podría decir más cosas, tanto buenas como malas, pero he preferido dejar aquí las cosas que más recuerdos entrañables me traen de él.

Si tú, que ahora lees estas palabras, conociste a Jordi, y quieres compartir aquí algo que recuerdes de él, sé bienvenido, y deja tu comentario. Si eres el afortunado poseedor de un blog, y prefieres dejar allí tu propio homenaje, te agradeceré que también me dejes un comentario, con el enlace a tu blog.

Y ahora, os pido a todos los que hasta aquí habéis leído, que tal y como Jordi habría querido, levantéis vuestras copas, y las apuréis hasta el fondo a su salud, y después, dejad que los dados rueden una vez más.