PERDIDOS


Están todos muertos. ¡Ah!, no, perdón, no era eso, no.

Ayer hablaba con un compañero sobre las plumas que nos estamos dejando con “la crisis”. Surgió un comentario que se repite mucho últimamente: “Todo por lo que lucharon nuestros padres lo estamos perdiendo ahora”. Seguro que usted también lo ha oído, a lo mejor incluso lo ha pensado. Pero ayer, justo después de oír esta frase me vino una iluminación. Porque la frase que suele venir a continuación es “Estamos peor que antes”, y ayer me di cuenta de que sí, estamos peor que antes, pero mucho más de lo que nos pensamos.

Hace 100 años, las condiciones de trabajo eran un infierno, pero había algo, había conciencia de ello, y espíritu de lucha para conseguir cambiarlo. No lo tenía una mayoría de gente, pero sí los suficientes para conseguir cambiarlo.

Hoy en día ese espíritu no existe, o como mucho solo existe en unos cuantos. Nos han domesticado, y nos han convencido de que es lo mejor. Los sindicatos, los mismos que conseguimos muchos de esos derechos, nos vemos firmando acuerdos en los que los vamos cediendo “por el bien común” o porque “mejor eso que un ERE”; y luego vendrá el ERE, claro. Pero no se puede echar a los sindicatos toda la culpa. La solidaridad entre los trabajadores, una de las herramientas de hace 100 años, está muerta. No voy a decir que a la gente no le importa que un compañero pierda el empleo, sí le importa, pero de eso a mover un dedo por esa persona hay un abismo. Eso en el mejor de los casos, porque otros muchos hasta justifican y defienden estas posturas patronales (curiosamente eso lo suelen hacer los que no han sido despedidos, claro). Y no solo eso, los más lanzados no se cortan un pelo en girarse acusadoramente hacía los delegados de personal: “La culpa la tiene el Comité”.

Así que ya ven ustedes el panorama: la vía de la negociación la tenemos jodida, el espíritu combativo desparecido, la solidaridad camuflada. ¡Ah! Pero aún nos queda algo, nos queda la revolución.

¡Ay! Esperen, esperen que me seque las lágrimas; si es que tanta risa ya tiene esas cosas. Es posible que en algunos países aún quede algo de la semilla necesaria para hacer una revolución como dios manda, pero lo que es en occidente, olvídense. Porque además de todo lo que ya he explicado arriba, encima hemos dejado que nos arranquen los colmillos. Nos han convencido de que la violencia no es civilizada ni democrática. Curiosamente, los mismos que nos dicen eso, no dudan en plantarnos delante a unos armarios roperos armados hasta los dientes, y cuyo concepto de la violencia varía bastante en función de quien tienen delante. Pero eso sí, “la sociedad” prefiere criticar al que ha roto unos cristales de un banco, ha quemado un contenedor o ha tirado una botella a un señor con casco, que al que se ha dedicado a abrir cabezas con su porra, o a los cinco que han hecho falta para darle la paliza a una persona.

Y así seguimos, y creo que va para largo. Contra algunas opiniones que oigo, yo no creo que la gente se vaya a hartar y vaya a decir basta, más allá de algunas manifestaciones y huelgas puntuales, por aquello de los ritos catárticos y tal, pero tenemos unas tragaderas de dimensiones más que considerables. Así que ya saben, a joderse y a aguantarse porque “¿qué se le va a hacer?, las cosas son así, ya vendrán tiempos mejores”

¡Ah! Y Feliz Año Nuevo, ¿Eh?, de nada hombre, de nada.

Ojo por ojo


…y el mundo quedará tuerto. Un premio Nobel de la paz da la noticia de que fuerzas armadas de su pais, por una orden directa firmada por él, han asesinado a un asesino buscado, que previamente había sido entrenado por el pais de ese premio Nobel, para ayudarle contra un enemigo común. Cambiando un poco el contexto tendríamos un guión de «Una del Oeste» (gran novela, por cierto). Mucha gente lo celebra, y es de suponer que alguna gente también lo llora. Y a mí me parece una vergüenza.

Por norma soy contrario a la muerte de cualquier persona, no creo que la muerte de alguien sea un castigo justo, y no creo que nadie tenga derecho a matar, cuando precisamente lo que se hace es castigar a alguien que ha matado. La muerte solo puede generar más muerte, deseos de venganza e ira. En el caso concreto de Osama Ben Laden, todo lo que ha girado entorno a él desde el atentado del 11-S, ha sido muerte y violencia, tanto por su parte como por parte de sus perseguidores. Tot plegat ha muerto mucha gente, alguna inocente y alguna no, y mucho me temo que esto no termina aquí.

Nos dicen que el mundo es más seguro ahora. ¿Tan seguro como Irak después de derrocar a Sadam Husein? Pues lo tenemos claro… Esta claro que eso son solo palabras dentro de la campaña electoral adelantada que supone este acontecimiento para el Presidente Obama. Se han usado muchas palabras, justicia, venganza, asesinato. Pero se deja de lado algo muy importante, un pais moviliza unidades militares de su ejercito para entrar en el territorio de un pais con el que no está en guerra (quizas con su permiso, pero no se ha dicho nada al respecto por ahora), y asesinar a alguien. ¿Nadie más que yo se acojona de esto? No es lo mismo que una intervención militar en un país con el que se está en guerra (y no quiero decir que esté a favor de las guerras). No es lo mismo que en medio de esa guerra y de un bombardeo al azar se mate casualmente a alguien (y no, tampoco estoy a favor de los bombardeos sobre seres humanos, sean quienes sean). No, es un asesinato, con nocturnidad, alevosía y premeditación.

¿Quién tiene derecho a declararse el chérif cazarecompensas del mundo? Supongamos que, mañana, los países arabes se ponen de acuerdo en que su peor enemigo es Obama, y organizan un acción relámpago destinada a eliminarlo, y lo consiguen. ¿Qué pasaría entonces? ¿Qué diríamos? ¿Qué no había sido juzgado? ¿Qué él no había matado a nadie? ¿Qué era inocente? Si piensan un poco verán que todo eso se puede decir igual de Osama.

Creo que se debería haber hecho lo imposible para capturar a Osama, juzgarlo y condenarlo. Y ya hubiera sido perfecto si todo eso lo hicieran las fuerzas de seguridad del pais donde estaba. Creo que el mundo no es más seguro con su muerte, y me remito a que las embajadas americanas se han puesto en alerta máxima. Creo que es un cagada que se haya lanzado el cuerpo al mar, a ver cuanto tarda en haber una aparición de voz (o incluso de video) diciendo que está vivo y que todo son mentiras occidentales. Creo que tiene que haber otra manera de hacer las cosas en general, a nivel global, pero no parece que estemos interesados en encontrarla.

AH si, una última cosa. Durante la mañana de hoy ha corrido como la pólvora una foto de Ben Laden muerto, posteriormente se ha demostrado que era falsa. Al parecer la foto aparece originalmente en la televisión pakistanesa, y nadie se preocupa de hacer ningún tipo de comprobación antes de hacerla publica. Contando que el ataque en si mismo fue retrasmitido casualmente por alguien en twitter, los medios vuelven a hacer el ridículo.