Memorias de un friki – Episodio 25 – Maquetismo y Simulación 2ª Parte


Enmendado un despiste de la primera parte nos metemos en harina. El heroico M&S había quedado en muy maltrecha situación en el episodio anterior. ¿Sobrevivirán? Acompañadme en nuestro enfrentamiento a este desafío, y contemplad como nos batimos el cobre contra las hordas del mal.

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Memorias de un friki – Episodio 24 – Maquetismo y Simulación 1ª Parte


M&S, Maquetismo y Simulació, mi hogar durante muchos años, el sitio donde pasaba todo mi tiempo libre, donde hice lazos con amigos que lo han seguido siendo a lo largo de mi vida.

Hoy abro las puertas del club dentro de mi memoria, y os invito a todos a pasar. Para algunos de vosotros es un sitio de sobras conocido, otros lo vais a descubrir, gracias por acompañarme.

Anda que no me he dejado nombres de amigos por menciona, menos mal que me queda la segunda parte y muchas mas veces que hablaré de M&S, disculpadme, es que cuando quieres decir tantas cosas al final siempre se queda algo fuera.

Memorias de un friki – Episodios 15 y 16


Que si, que me había despistado de subir la entrada del episodio de la semana pasada al blog, que farem. Así que el viernes pensé que ya puestos pues lo dejaba para el lunes y subía los dos últimos a la vez.

Se inicia como si dijéramos la segunda vuelta de temas, toca hablar otra vez de los mismos temas, pero más adelante en el tiempo, así que en el episodio 15 vuelva a hablar de juego, y en el 16 de tebeos. ¡Disfrutad!

Memorias de un friki – Episodio 7 – Especial Ayudar Jugando


No se vosotros, pero yo cada diciembre tengo una cita ineludible. Ya hace unos añitos que acudo a la feria Ayudar Jugando, que este año realiza su quincena edición. Desde luego, si hay una mejor manera de ser solidario que jugando, a mi no se me ocurre. Cambiar alegría por alegría me parece un cambio muy razonable.

A los miembros de “La Vieja Guardia”, los viejos frikis, nos gusta siempre darnos una vuelta, a lo mejor ni jugamos a nada, pero siempre hay gente a la que saludar, amigos a los que hace un año que no ves, y además es “Por la sonrisa de un niño”.

Podéis encontrar información de todas las actividades en web de Ayudar Jugando.

Una de mis maneras de hacer de colaborar con su solidaridad es, elegir una cifra (normalmente 50€), decidirme por dos o tres objetos de la subasta (hay que tener algunos de reserva porque es fácil que se vayan de presupuesto los que primero escoja), y pujar hasta gastar la cantidad escogida. Siempre hay algo que vale la pena, y aunque no lo hubiera pujaría igual, lo de menos es lo que te llevas.

Memorias de un friki – Episodio 6 – Primeros juegos


¡Ah! Aquellos inocentes años en los que nada nos preocupaba ( o casi nada), solo disfrutar de la vida, jugar y pasarlo bien.

Cuantos juguetes pasaron por mis manos y no sobrevivieron a mi infancia. Cuantos me gustaría poder tener ahora en mis manos (eso y un piso el triple de grande, claro).

En este episodio de hoy comparto algunos de ellos con vosotros, pero hubo muchos más. Y tu ¿Cuales fueron tus juegos y juguetes de la infancia?

Homo Ludens


Soy un jugador, lo he sido siempre. A ver, no me entiendan mal, no soy un ludópata, no me juego el dinero. Todos empezamos jugando, lo que pasa es que algunos se creen que eso de jugar es para niños. Yo en realidad he llegado a la conclusión de que todos jugamos durante toda la vida, porque hay muchas maneras de entender lo que es jugar.

Pero vayamos por partes, jugar está en mis genes. A mi abuelo, a mi tío y hasta a mi madre les gusto de siempre jugar, con ellos di los primeros pasos más allá de los juego infantiles. La brisca, el tute, el remigio, el siete y medio, el dominó. Las cartas fueron durante muchos años compañeras permanentes, junto a las damas, el ajedrez, el parchís, la oca y los dados. Mi afición a las cartas me hizo comprar unos libritos de la Editorial Fournier, dos de solitarios (baraja española y francesa) y dos de juegos (idem). Allí descubrí el juego de cartas más maravilloso del mundo, el Mus. Hace mucho que no juego al mus, y lo añoro.

Junto a los juegos más normales había otros un poco más raros, Monopoli y Risk. ¿Qué no son raros? Claro, visto ahora no lo son, pero vayan 35 o 40 años atrás, y miren el panorama. El Risk fue el primero en despertar el gusanillo de los juegos de estrategia. Con unos amigos jugábamos también a unos libros, cada uno de una temática, con varios juegos. Recuerdo el del oeste y el del espacio, pero había más.

Por otro lado llego mi primer ordenador, un Spectrum 48+, los juegos de ordenador no me han abandonado desde entonces, siempre he tenido un ordenador en casa, y ahora con los smartphones ya llevo siempre un ordenador encima. Tampoco le hacía ascos a las maquinas de “marcianitos”, como antes no le había hecho al millón y a los futbolines.

Fruto de aquellos primeros juegos, con unos amigos incluso llegamos a inventar un juego del espacio, para tres claro (porque eramos tres), ni lo recuerdo, pero seguro que si lo viera ahora me parecería ridículo.

Descubrí la primera tienda de juegos “adultos”, Billares Soler, y su catálogo de juegos de estrategia era un paraíso para un jugador. Al volver de la mili, de la mano de mi amigo Antonio Alarcón, descubrí el club Maquetismo & Simulación. El mundo del juego cambio para siempre para mí. Juegos de estrategia, temáticos, de rol, de cartas coleccionables, se han convertido en otro modo de socializar. Porque como otras muchas cosas en mi vida, solo no tiene gracia; unas bebidas, piltrachos, un montón de juegos (o una buena campaña de rol) y unos cuantos amigos, es una de las mejores maneras de pasar el rato.

Debe ser por eso que ya casi no juego a juegos de ordenador que no sean online. Hecho de menos la interacción. Recuerdo que jugando al Ever Quest, mi primer online serio, un día salio el típico asunto de la edad. Cuando dije la mía (y ya ha llovido), uno de los jóvenes dijo “Hala, igual que mi padre” y luego “¿Cuando tenga tu edad seguiré jugando? Yo conteste que pensaba seguir jugando mucho tiempo más.

Cuando hoy en día paso cerca de un Casal de Avis, les veo jugar al dominó, a las cartas, bailar pasodobles o viendo la tele. Los del futuro los imagino llenos de ordenador, juegos de tablero y música electrónica.

En cuanto a lo que decía al principio, de que todos jugamos toda la vida. Yo creo que unos jugamos con fichas, bytes, figuritas o la imaginación. Otros lo hacen con acciones, ejércitos, empresas, personas. Todo es juego, pero desgraciadamente no en todo se puede volver a empezar la partida con todas las “fichas” en el mismo sitio.

Por mi parte espero no dejar nunca de ser un jugador.