Memorias de un friki – Episodio 25 – Maquetismo y Simulación 2ª Parte


Enmendado un despiste de la primera parte nos metemos en harina. El heroico M&S había quedado en muy maltrecha situación en el episodio anterior. ¿Sobrevivirán? Acompañadme en nuestro enfrentamiento a este desafío, y contemplad como nos batimos el cobre contra las hordas del mal.

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Memorias de un friki – Episodio 24 – Maquetismo y Simulación 1ª Parte


M&S, Maquetismo y Simulació, mi hogar durante muchos años, el sitio donde pasaba todo mi tiempo libre, donde hice lazos con amigos que lo han seguido siendo a lo largo de mi vida.

Hoy abro las puertas del club dentro de mi memoria, y os invito a todos a pasar. Para algunos de vosotros es un sitio de sobras conocido, otros lo vais a descubrir, gracias por acompañarme.

Anda que no me he dejado nombres de amigos por menciona, menos mal que me queda la segunda parte y muchas mas veces que hablaré de M&S, disculpadme, es que cuando quieres decir tantas cosas al final siempre se queda algo fuera.

MÍRENLO POR EL LADO BUENO


Bueeeeeno, pues ya es día 21. ¿Se sienten mejor?, ¿Se sienten peor? Tranquilos, se sientan como se sientan, pasará. Me sabe mal por los que hoy se sienten bien, pero ya les digo, pasará.

Ya con lo peor atrás (la puta espera), es el momento de mirar con calma como han funcionado las campañas que se habían ido lanzando desde diversos sitios:

1)Campaña #nolesvotes. A funcionado al 50%. El PSOE se ha dejado por el camino algo más de cuatro millones de votos con respecto a las elecciones del 2008. Sin embargo el PP casi no se ha movido, ha ganado unos 500.000. La parte positiva es que ya no tenemos bipartidismo, una mirada al mapa con los colores políticos, deja ver un preocupante monopartidismo. Algo ha fallado en la campaña.
2)Campaña #votaaotros. Ha tenido bastante éxito, nunca el parlamento había sido tan variado. Y eso que la reforma por sorpresa de la legislación, ha reducido el número de partidos de 100 a 62. Y sin embargo queda claro que útil, lo que se dice útil no es. Pero miren, les aseguro que si el PP no tuviera mayoría absoluta, y necesitara pactar, iban a ver cosas que les iban a desilusionar mucho.
3)Campaña #yonovoto. Esta es la mía. Bueno, la abstención ha subido un poquito, unos 600.000 no-votos. Ha subido también, considerablemente el voto nulo, aún que sigue siendo pequeñín. Pero no nos engañemos, queda muy lejos de lo que nos gustaría. SÍ, sí, ya les oigo “abstenerse no cambia nada” etc. Les voy a decir dos cosas, la primera es que debería empezar a preocuparles usar los mismos argumentos que usan los que consideran ustedes sus enemigos. La segunda es que a mi me sirve para no avergonzarme de jugar a un juego donde se que me hacen trampas, y para dejar en evidencia lo tramposo que es.

Ha habido muchas más campañas, pero vamos, diría que estas tres son las que más hemos movido la plebe.

Ahora algunas conclusiones, o recordatorios, o como quieran llamarlo.

1.El sistema electoral español no es nuevo, no es que sea injusto ahora, es que ya lo era en 1978, cuando se creó. Y es así porque no se ha modificado, ha seguido igual desde entonces. Y no olvidemos que se hizo así para mitigar el ruido de sables, ya me entienden, o deberían.
2.La campaña electoral española es otra farsa. La campaña esta dirigida a conseguir que los partidos más votados sigan siendo los partidos más votados, dado que son ellos los que tiene más voz.
3.El sistema de Hondt y la ley electoral nos regalan perlas como que EQUO con 215.776 votos, no consiga diputado, y GBAI con 42.411 consiga 1. Por no decir que al PP cada diputado le sale por 58.229, y a IU por 152.800.
4.Nos van a seguir gobernando los mismos que ya gobernaban, porque desengáñesen, el auténtico gobierno es la economía, alias el mercado. Eso sí, ahora nos joderán con más mala leche, los otros lo hacían como pidiendo perdón, pero jodernos nos jodían igual.
5. Una última cosa, pretender que el sistema se cambie desde dentro, ha vuelto a demostrar lo utópico que es. Despierten de una puta vez, los que ya están ahí no lo van a cambiar voluntariamente, solo lo harán si los obligamos a ello, y eso no se consigue votando.

¿Y hacia donde tenemos que apuntar? Hay muchos sitios hacia los que me gustaría apuntar, pero soy realista. El primer paso es reconocer que el sistema electoral es una estafa, parece que estamos en ello, así que ya podemos apuntar al segundo paso.

Centrar todas las protestas en que se cambie el sistema electoral. Miren si es fácil, no se dispersen, concéntrense sólo en eso. Y no, en el hipotético caso de que consiguiéramos eso, no votaría tampoco en las elecciones. Pero si el sistema electoral elegido fuera justo, si votaría en un referéndum para aprobarlo.
Y es que, creo que es necesario el cambio del sistema electoral para que los que aún no se dan cuenta, vean con claridad, que la estafa va más allá del sistema electoral. La estafa va en los partidos políticos, va en el sistema en sí mismo, va en como nos venden humo, y nosotros lo compramos a trairlers (pondría “a toneladas”).

Es un camino largo, y dolerá, pero ha de recorrerse.

Votad, votad, malditos


Mira que dije que no volvería a hacer una entrada sobre la abstención, ya hice ésta, para que perdurara, al menos mientras no cambiara mi opinión al respecto. Pero qué le vamos a hacer.

Estoy cansado de oír que la abstención favorece a tal o favorece a cual o a Pascual. Esta vez se está ya rizando el rizo, y se dice que favorece a la banca. Fascinante, como si a la banca le importará una mierda a quien votemos, los que acaban mandando son ellos, a quien no votamos, a través de otros líderes, a los que tampoco votamos.

Vamos a ver, tomemos los datos de las pasadas elecciones generales, las del 2008. Me permitirán que para hacer más sencillo el ejemplo, haga una pequeña trampa. Voy a considerar que sólo existe una circunscripción electoral para toda España, y no una para cada provincia (más Ceuta y Melilla), como sucede en realidad.

En las elecciones del 2008 hubo 8.360.597 abstenciones y 162.416 votos nulos. Sumados a los 25.514.671 votantes, y a los 284.868, hacen un total de 34.286.552 personas con derecho a voto. Supongamos por un momento que emiten un voto valido absolutamente todos. Como supongo todos ustedes ya saben, hay un porcentaje de corte para poder optar a tener un escaño, para las elecciones generales el porcentaje es del 3%. En mi ejemplo, esto quiere decir que para poder conseguir un escaño se necesitan 1.028.595 votos.

Si observan aquí los resultados de las pasadas elecciones, verán que solo hay dos partidos que hubieran conseguido pasar esa barrera. Sí, son justo esos que están ustedes pensando.

El lector astuto ya debe de pensar que estoy haciendo trampas, porque claro, no puedo pretender usar como ejemplo unas cifras, donde falta esa masa de votos que justo utilizo para subir el listón. Es evidente que con todos esos votos de más, los partidos tendrían más votos, y se supone que podrían pasar la barrera. Es imposible saber como votaría la gente en una situación como la que planteo, pero podríamos considerar como un ejemplo, relativamente valido, basarnos en los porcentajes que obtuvieron los partidos. Con esos incrementos, los dos partidos que ya tenían la mayor representación, se repartirían más de 7.000.000 de votos, de los 8.523.013 disponibles. Los únicos que conseguirían pasar la barrera serían IU, y por los pelos CiU.

Que quede claro que este ejemplo, matemáticamente hablando, es muy inexacto, porque se supone que CiU recibe votos en toda España, cuando no es así. Pero creo que podría acercar bastante a lo que podría suceder.

Y es que, mis queridos amigos, tendemos a pensar que, esa masa de abstención, votaría como un solo hombre a un partido, y por supuesto pensamos que sería el partido que queremos que cada uno queremos que gane. Pero dado que eso ya no pasa con la gente que va a votar, es bastante improbable que pasará con estos nuevos votantes.

Bueno, ahí tienen un motivo de por qué los políticos quieren que haya la menor abstención posible. Pero hay otro, el económico. Por cada voto recibido, el partido gana 1,26 €. Esta cifra puede sonar ridícula, pero multipliquen, multipliquen. En mi ejemplo, el PSOE ganaría cuatro millones más de euros. No está mal, ¿verdad?.

Analizando esto, si realmente queremos darles una sorpresa, habría una manera, pero es aún más utópica que otras que se les puedan ocurrir, pero la dejo caer. Si todos, o una mayoría muy grande, votáramos en blanco, ningún partido podría conseguir representación. Como ya saben, el voto en blanco es un voto valido, que se contabiliza para trazar el listón de corte.

Pero por ahora, como ya decía, esto es una utopía, casi tanto como pensar que conseguiremos votar a un partido realmente honesto, y con intención y posibilidades de cambiar las cosas.

Trileros


Supongo que existen en todas partes, pero en Barcelona son un clásico. Los he visto por las Ramblas desde que era un chaval. Aunque han ido variando.

Cuando empecé a verlos eran normalmente gitanos autóctonos, y no usaban cubiletes y bolitas, sino tres cartas de baraja española ligeramente dobladas. En el viaje de fin de curso de FP, conocí a un chaval que sabía usarlas, y nos enseñó cómo nunca se puede ganar. La habilidad al mover las cartas hace que sea casi imposible saber donde va a parar la carta que buscas.

Pero por si eso no fuera suficiente, el trilero está rodeado de colegas. Sus colegas realizan tareas diversas, hacen de paletos que demuestran lo fácil que es ganar, dan el agua si llega la policía, aconsejan al incauto, o le recomiendan volver  a probar, “que esta vez seguro que acierta”. Cuando todo sale mal, y el panoli consigue acertar, montan una tangana y todos desaparecen, dinero incluido.

Actualmente los trileros suelen ser gente de otros países, y en vez de las cartas usan los cubiletes y la bolita. Cualquier aficionado a la magia sabe como se hace ese truco, y sabe que nunca se gana, siempre se pierde., porque al contrario que con las cartas, la bolita ni siquiera esta debajo de los cubiletes.

Y sin embargo, a pesar de que se han hecho hasta campañas publicitarias que explican que es un timo, ellos siguen en las Ramblas, y los panolis siguen picando. Jamás en mi vida se me ha ocurrido intentar cambiar eso jugando, para que deje de ser un timo. Sé de sobras que, si lo intentase, como mucho me llevaría algún golpe. Así que hago lo que me parece de sentido común, lo miro de lejos, refunfuño, y sigo mi camino, y advierto a quien puedo de que no juegue porque lo están timando.

Aplico ese mismo espíritu en las elecciones. Todo el mundo tiene claro que los políticos en el poder les están timando, les están haciendo trampas. Pero, curiosamente, en vez de dejar de jugar, prefieren repetir, a ver si está vez aciertan con la bolita, o como mucho cambian de trilero, esperando que el nuevo sea más honesto.

Y encima, cuando voy y digo que no juego, porque no me gusta que me timen, se enfadan y me dicen algunas cosas bastante desagradables.

Nada hombre, ustedes sigan, y sobre todo no pierdan de vista la bolita, que a lo mejor hay suerte.

¿Y a mí qué me cuenta?


Tengo pendiente una entrada en este blog sobre todo el tema de las acampadas, pero como es un proceso aún vivo (o quizás moribundo, ¿quién sabe?), me voy a esperar un poquito más para dar mí opinión, de momento les adelanto que “ni sí, ni no, sino todo lo contrario”.

Pero de lo que no puedo dejar de hablar es de las elecciones de ayer, o mejor dicho, de las reacciones a las elecciones de ayer. Porque de cifras ya hablan mucho los medios.

Se quería que bajaran PP, PSOE y CiU (bueno, lo querían algunos, ellos no claro), sólo se ha conseguido en parte. Bajar en votos han bajado todos, pero dos de ellos han conseguido unos resultados memorables.

Por otro lado se ha demostrado lo que hace tener a la gente amordazada unos años, a la que los han dejado sueltos, con Bildu legalizado , han demostrado que la mordaza no cambia las opiniones, en todo caso las hace más fuertes.

Pero a ver, en realidad no quiero hablar de esto. Quiero hablar de todos esos cariñosos seres humanos que, indignados por unos resultados electorales que según ellos les perjudican, se giran a señalarnos a los que no votamos y acusarnos de que la culpa es nuestra.

Oigan, miren, no. Si quieren buscar culpables directos busquen en la gente que ha votado al partido que no les gusta, no a mí. Porque, ¿saben qué?, cuando el partido que a ustedes le gusta ganó las elecciones, yo tampoco voté, y no recuerdo que vinieran entonces a pedirme explicaciones. Y en última instancia, el siguiente culpable en la lista sería su propio partido, por lo que ha hecho y por lo que no ha hecho. Y por cierto, en las anteriores a esas, tampoco voté.

En general todos los partidos son culpables de que no les voté, porque ninguno ha conseguido convencerme de que si voto el A, en vez de el B, mí vida va a ser mejor, sino más bien todo lo contrario.

Al menos, yo no estaré quejándome de lo que  hace un gobierno al que he dado mi voto. Y desengáñense: la única manera que tienen ustedes de quejarse es la misma que tengo yo, no votarles, en las próximas elecciones. La diferencia es que yo lo hago por anticipado.

Ahora, tras estos resultados, a ver cuánto tardan en montar las elecciones generales, y otro bonito despilfarro de dinero público.

Una cosa más, ¿saben lo que es un meme? Otro día se lo cuento mejor. Por ahora baste saber que hay entre los escritores de blog, desde hace ya un tiempo, la tradición de lanzar memes. Consiste en proponer algo (normalmente una pregunta) y animar a que los demás blogs hagan lo mismo.

Pues bien, en mi blog amigo “La Terrícola”, no lo ha hecho, pero yo tomo su propuesta de dar ideas para solucionar esos problemas de los que muchos se quejan estos días, y la convierto en meme.

Pongan en sus blogs, o, si no tienen, en los comentarios del mío “Tres ideas para apaciguar la indignación actual del pueblo.”

Aquí van las mías:

1. Creación de una ley que permita al pueblo obligar a dimitir a su gobierno.

2. Eliminación de las campañas electorales para los partidos con representación.

3. Obligación de referendos para las leyes que incidan de manera importante en el bienestar del pueblo.

Anímense.

Abstención racional


Ya estamos otra vez en campaña electoral, ¡Qué bien! (dicho con tono irónico). Cada vez que se monta el circo electoral toca lo mismo. No, no hablo de la campaña que hacen los políticos, ya se que eso también es igual cada vez, pero no me refiero a eso. Me refiero a tener que dar explicaciones de porque me abstengo. Esta vez lo voy a escribir aquí, así ya lo tengo por escrito y puedo usarlo en otras ocasiones, e incluso mirarlo yo mismo por si he cambiado de opinión.

Ante todo hay que decir que no he llegado a la conclusión de abstenerme por dejadez, porque pase de todo o así de golpe. He pasado por todas las fases. Primero era de los que defendían que había que votar, que si no no te puede quejar, y hacía voto “útil”, o sea, votaba a partidos que obtenían representación. En poco tiempo vi que las promesas electorales del partido al que había votado se quedaban en nada, o incluso peor, para conseguir gobernar eran capaces de aliarse con partidos a los que no habría votado nunca.

De ahí pase a la segunda fase, el voto “alternativo”. Para mi consistía en buscar partidos con pocas posibilidades de tener representación, pero cuyas ideas y programa me dijera algo. También tuve mi desengaño. En los casos en que alguno de ellos llegaba a tener representación, se comportaba exactamente igual que los partidos “útiles”. Aunque lo que sucedía más a menudo es que no conseguían representación, por entonces aun no sabía porque.

Y llego el voto de “castigo”. Buscaba partidos ridículos, que supiera seguro que no iban a sacar prácticamente votos. De esto me desengañe solo, no parecía tener ninguna utilidad práctica. Después de unas elecciones se analizan muchas cifras, pero se preguntan por los votos de un partido desconocido que a penas a llegado al centenar.

Así que me refugié en el voto en blanco. No terminaba de gustarme, pero algo había que hacer.

Ya por entonces colaboraba en Contrabanda FM, y con mis compañeros y amigos de La Tripulación del Comodín analizábamos nuestro descontento, muchos de ellos ya tenían sus conclusiones, a mi me faltaba madurarlas. A esas alturas me puse a revisar libros de antropología, filosofía (incluyendo griega) y todo lo que creía que me podía ayudar. De la reflexión tanto individual como conjunta salía una conclusión evidente, al menos para nosotros.

El concepto de Estado ha sido pervertido y deformado hace ya mucho, tanto que es difícil saber cuando sucedió. La constitución, que debería ser “el reglamento del juego”, es omitido permanentemente y solo es sacado a la luz por los políticos cuando ayuda a sus intereses. Nuestra única participación, lo único que nos dejan hacer, en esto que llaman democracia, es votar (o no) cada x tiempo. Después de eso todo lo prometido, es olvidado sistematicamente, a menos que de nuevo les sea beneficioso, y toca colocar a los “tuyos” lo mejor posible y pillar todo lo que puedas, que nunca se sabe cuanto va a durar.

A partir de ahí podemos quejarnos lo que queramos, protestar, hacer manifestaciones, lo que sea. El mecanismo esta ya cerrado, nosotros no tenemos poder por via legal de tumbar a nadie, nuestro voto está secuestrado, su democracia es una broma, y de mal gusto.

Es más hiriente aun cuando analizas la legislación electoral. Lo primero que descubres es que las elecciones son una fuente de financiación para todos los partidos, pero sobre todo para los que han conseguido representación. También ayuda a entender porque el voto “alternativo”, que comentaba antes, era tan difícil que consiguiera algún resultado. El sistema electoral español, pactado en plena post-dictadura con sonidos de sables de fondo, esta diseñado para favorecer a las mayorías, los partidos minoritarios son engullidos por el porcentaje minimo para obtener representatividad. Los votos en blanco y los dispersos votos a estos partidos menores, solo hacen aumentar ese porcentaje, y hacer casi imposible que vean la luz o se mantengan este tipo de partidos.

Si esto no fuera suficiente, vemos cada vez más, como esa casta política vive en un mundo alternativo, donde nuestros problemas, los problemas de la plebe, no existen. No pueden entender que hay mucha gente que lleva en crisis económica desde que nació, porque él y su família siempre han vivido con lo justo, en el mejor de los casos. Los políticos mientras tanto viven en su tren de vida, cambian de partido cuando creen necesario sin despeinarse, mienten con una facilidad vergonzosa, y cuando ya no están en el poder, además de pensiones de la ostia, cobran los favores que les deben las grandes compañías, y consiguen maravillosos trabajos donde seguir sin dar un palo al agua.

Así que la conclusión es clara, quizas no sepa, no pueda o no quiera cambiar el juego, pero lo que si tengo claro es que no les voy a ayudar a jugar con mi voto. Ni voto en blanco, ni voto nulo, ni hostias, no voto porque no creo en vuestro puto sistema.

Normalmente todo esto debería ser suficiente para que se entienda el porque me abstengo. Ojo, fíjense ustedes, no digo para convencerles a ustedes de que hagan lo mismo, ya me conformaría con que al menos les hiciera reflexionar, pero ni eso pido, solo pido respeto a mi posición. Porque claro, luego viene la lista de reproches:

– Ha muerto mucha gente para que tengas derecho a votar. Ya lo creo, y si esa gente viera en que hemos convertido aquello por lo que ellos lucharon, posiblemente nos correrían a patadas hasta la frontera.

– Si no votas no puedes quejarte. Puedo quejarme, y el que vota tambien puede quejarse, en ningún sitio pone que no podamos, pero tampoco pone que vaya a servir para algo.

– Por tu culpa ganará la derecha. Para empezar en estos momentos da igual quien gane, quien manda aquí es el Sr. Mercado, y le da igual el color del partido. Por otro lado eso sería presuponer que todos los que nos abstenemos votaríamos izquierda y ademas que votaríamos al mismo partido.

– Prefieres quedarte en casa o ir a la playa que ir a votar. Ademas de que no me gusta la playa les aseguro a ustedes que a mi me encantaría poder ir a votar y sentir que lo que hago vale para algo, y ver unos resultados de unas elecciones y pensar que ese gobierno si que hará lo que tiene que hacer. Lamentablemente lo que acababa pensando cuando votaba era “Joder, estos también” o “Ya estamos otra vez”, y cuando estas pensando eso, y sabes que esos señores están allí gracias a tu voto, a ustedes no se, pero a mi se me comen los demonios.

– Nadie sabe por que te abstienes. Para empezar lo se yo, y además no me canso de repetirlo a todo el que lo quiere saber (y posiblemente a algunos que no quieren saberlo). Y en la era digital, además, estas reflexiones se extienden con más facilidad. Pero dejando eso de lado, tampoco se sabe porque vota la gente ¿por el programa? ¿por que el candidato es guapo? ¿para que no gana el partido X? ¿por costumbre? ¿para castigar a los que votabas antes?.

-Tu lo que pasa es que eres un pasota. Si después de leer todo lo que he puesto aquí, aun piensan eso, esta claro que tenemos un serio problema de comunicación, y puede que sea insalvable, no gastemos más nuestro tiempo en intentar entendernos.

Seguro que hay más reproches, les animo a hacerme los suyos, intentaré contestarlos con la mejor voluntad.

Queda claro, ¿no? Pues a ver si no lo tengo que repetir.