UNA NOCHE EN EL CELLER DE CAN ROCA

Rótulo de El Celler de Can Roca

El día 6 de mayo he tenido la ocasión de vivir una experiencia única, cenar en el Celler de Can Roca, restaurante de Girona, tres estrellas Michelin, que durante un año han ostentado el título de mejor restaurante del mundo. Podéis ver las fotos que hice de cada plato, con la descripción de la carta y el vino que lo acompañaba. Pero hoy quiero hablaros de las sensaciones que experimenté.

EL PORQUÉ

Si alguien me hubiera dicho esto hace unos años, le habría dicho que estaba loco. De salida, nunca había tenido ningún tipo de interés en probar estos estilos, tan sofisticados, de cocina. Fue viendo la primera edición de la versión española de Master Chef cuando empezó a interesarme.

Fue en ese programa que vi trabajar a Joan y Jordi Roca, y quedé fascinado. Los dos me impresionaron mucho, pero la Poma de firas, de Jordi Roca, me impresionó muchísimo. Por primera vez tenía ganas de ir a un restaurante de esta categoría para poder probar algo como eso.

El año pasado, mis amigos Jordi, Tam y Enric, decidieron reservar mesa (hay que decir que la lista de espera puede ser de hasta un año), y me lo comentaron por si quería ir. Imposible, no me podía permitir gastarme una fortuna en una cena, pero creo recordar que dije algo como “Pero que sepáis que me muero de envidia”. Por circunstancias que no vienen al caso, Tam tuvo que volver a Sudáfrica, su país, y esto le impedía poder ir a la cena. Tenían un hueco, lo hablaron entre ellos, y decidieron hacerme un regalo de cumpleaños espectacular. El día que me lo dijeron se me caían las lágrimas de la emoción. Aprovecho para volver a darles las gracias desde aquí.

EL LOCAL

A pesar de tener un nivel económico medio, he disfrutado de algunas comidas en sitios de relativa calidad, pero nunca había estado en uno con estrellas Michelin. Desde el momento que entras por la puerta, ya ves la calidad y la categoría. Afortunadamente, a pesar de ellos, el lujo no es exagerado, el local es discreto y acogedor.

En Can Roca no hay carta, solo hay dos menús degustación, uno más sencillo y otro con más platos, en los dos casos se puede optar por seleccionar uno mismo los vinos, o por incluir la opción de maridaje, y probar el vino recomendado con cada plato. Todos los comensales de la mesa han de elegir la misma opción. En nuestro caso optamos por el menú más completo, el menú Festival, con maridaje.

Durante toda la cena tuvimos a nuestra disposición a tres personas, que en ocasiones variaban. Una de ellas nos presentaba cada plato, explicando la idea, la composición, la elaboración y en algunas ocasiones el cómo proceder a comerlo. También contábamos con el sumiller, que nos presentaba cada vino. Además de las personas que ayudaban a servir y retirar los platos. El trato era muy profesional, pero también cordial, lo cual se agradece mucho cuando estás un poco inseguro. Contestaban a cualquier duda sin ningún problema. A lo largo de la noche, Josep Roca, se acercó varias veces a la mesa para preguntar nuestra opinión, que por supuesto siempre fueron alabanzas. También vimos a los otros dos hermanos, Joan y Jordi, en algún momento de la noche.

No voy a detallar los platos uno a uno, eso como ya he dicho, está explicado en las fotos que colgué en Flickr, pero sí algunas de las sensaciones.

SENSACIONES

Mandala especiat de flor de carxofa

Ya solo los entrantes nos dejaron claro el nivel, y el cuidado en cada detalle. A modo de ejemplo, decir que los ganchitos de los que colgaban las Olivas caramelizadas, tenían grabado el logo de Can Roca.

Por sabores, el primer impacto fue con Menjar-se el Món. Unos bocados diminutos, llenos de sabores distintos que además se diferenciaban unos de otros, y que representaban completamente al país (mención especial para China, México y Marruecos).

Las texturas también nos trajeron sensaciones curiosas. Hubo varios bombones, de delicadísima elaboración, que explotaban en el interior de la boca, llenándola de líquidos de intensos sabores. O por ejemplo el Consomé Primaveral, que al estar elaborado a baja temperatura, tenía una consistencia gelatinosa muy curiosa. Tampoco puedo olvidar Comtessa d’espàrrecs, que como su nombre indica es un helado.

Visualmente hay dos platos que los habría colgado de la pared antes que comérmelos, el Consomé Primaveral y el Mandala. El colorido y la presentación son simplemente espectaculares, y el sabor no se queda atrás.

Contra lo que pueda parecer, todos los elementos empleados en las recetas, no solo no tapan el sabor del componente principal, sino que lo refuerzan. Fijaros que, esos componentes principales, aunque de gran calidad, son sencillos, y el plato se llena del sabor de esa sencillez, que refuerzan los demás componentes. Aunque una cosa es evidente, la elaboración es de una precisión absoluta, que le da a cada plato la textura justa, un segundo de más o de menos podría estropear esa sensación.

Hubo varios platos especialmente sorprendentes. El Escamarlà al vapor, que venía servido sobre unas piedras calientes, sobre las que vertían el vino, y se cocinaba con su vapor. El Mar i Montanya, una trampa gastronómica, que nos presentaba una sardina que en realidad era carne. Y el Gelat de massa mare, servido sobre una superficie con movimiento, que nos tuvo intrigados un buen rato.

POMA DE FIRES

Poma de fires

Mientras nos presentaban la Poma de Fires, casi podría recitar lo mismo que nos dijeron, ya que es el plato que inició todo esto, y conozco su elaboración de memoria. Caramelo soplado como si fuera vidrio, relleno con una espuma de manzana, y acompañado de una mousse de té verde. Mientras me hacían una foto sosteniéndolo, casi se me saltan las lágrimas.

LOS VINOS

No soy un experto en vinos, distingo los que me gustan de los que no. Puedo notar alguna gama de aromas y sabores, y algo de su calidad, pero nada más allá. Sin embargo, mis amigos Jordi y Javier, sí que saben de lo que va la cosa. Para ellos, más que para mí, fue una sorpresa la selección de vinos que acompañaban los platos, porque según me explicaban, algunos de esos vinos ni se los habrían mirado. Hasta a mí me sorprendió el olor y sabor de algunos de ellos. Cuando los catabas tras haber probado el plato, la sensación cambiaba por completo. Como decían ellos, cada vino era la extensión perfecta del sabor del plato.

EL PRECIO

En cuanto al precio, bueno, es evidente que no es barato, nunca hubiera imaginado comer por ese valor jamás en mi vida. Quisiera decir que la relación precio-experiencia no lo hace caro, vale cada céntimo. Después de haberlo experimentado, no descarto que, de la misma manera que ahorro para comprarme algo o irme de viaje, lo haga para repetir alguna experiencia de este tipo.

Y hasta aquí he intentado transmitir, lo mejor que he podido, algunas de mis sensaciones en una noche irrepetible e inolvidable, espero haberlo conseguido, y os deseo que podáis experimentarlo por vosotros mismos.

als germans Roca

Anuncios

Un comentario en “UNA NOCHE EN EL CELLER DE CAN ROCA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s