A VUELTAS CON EL GOBIERNO

La ola de las elecciones queda atrás. Ahora viene otra ola de indignación, de incomprensión, de rechazo. Ahora todo el mundo tiene la formula magistral de cómo tendría que ser el gobierno.

Pues qué coño, yo también. Puestos a pensar soluciones utópicas, yo no me pienso quedar atrás. Además, ¿quién sabe? Si dejo suelta la idea, lo mismo acaba en la cabeza de alguien con poder para hacerla crecer.

Ah, sí, je, no les va a gustar, pero como es utópica, ya comprenden ustedes lo que me importa.

Punto uno.

Se seguirá denominando al gobierno con ese nombre, por la costumbre más que nada. Pero en realidad pasarán a ser gestores (idea con derechos reservados de @SandroideV). No pertenecerán a ningún partido. Se determinarán los ministerios necesarios, pueden variar según las necesidades. Para cada ministerio se presentarán, voluntariamente, los expertos en el tema que deseen acceder al puesto. La elección será a doble vuelta, con circunscripción única. Los cinco más votados pasarán a segunda vuelta, que ganará el más votado.

No habrá campaña electoral. Los candidatos se limitarán a hacer público un curriculum, tan completo como deseen. Deberán presentar también las ideas iniciales de gestión, en caso de que lleguen a ocupar el puesto. Se realizarán una serie de actos, donde los ciudadanos puedan hacerles preguntas. Se garantizará que se haga pública cualquier información aportada por un ciudadano en contra de un candidato, y que se haya demostrado que sea veraz.

Cada ministerio tendrá claramente establecidas sus funciones de gestión. Algunas serán realizadas automáticamente, otras necesitarán de la aprobación del parlamento. También podrán proponer nuevas leyes, que ayuden a la gestión de su ministerio, y que siempre deberán ser primero aprobadas por el parlamento. El parlamento determinará si se ha de someter la ley a un referéndum.

Los ministros cobrarán el salario mínimo del país. Dispondrán de vivienda, medio de transporte, alimentación y todo lo que sea necesario para poder cumplir con su cargo. Tendrán además un equipo de personas a sus órdenes apara ayudarles. Al terminar su mandato, o ser despedidos, recibirán las indemnizaciones salariales establecidas para el resto de trabajadores.

No habrá presidente del gobierno, sino un portavoz, para facilitar la comunicación del gobierno.

Se establecerán las condiciones en las que la ciudadanía podrá despedir al ministro. El cargo de cada ministro, pasará una moción de confianza anual, para poder seguir otro año más. Cada cuatro años, se repetirán las elecciones para los ministerios.

Punto dos.

El parlamento pasará a ser lo que nunca debió de dejar de ser, una representación de los ciudadanos, literalmente.

Se determinará cuantos parlamentarios debe haber, estableciéndose una proporción de tantos ciudadanos para cada parlamentario. Se formarán grupos electorales, compuestos por el número de ciudadanos necesarios. Se elegirá por sorteo qué ciudadano ocupa cada escaño. La elección se realizara cada año. Un ciudadano puede rechazar el cargo, pasando a repetirse el sorteo.

Las condiciones laborales de los parlamentarios serán las mismas que las de los ministros. La única excepción es que no dispondrán de un grupo de colaboradores para cada uno, sino de uno común para todos.

La función del parlamento será aprobar o rechazar la gestión del gobierno. También aprobar o rechazar las leyes creadas por el gobierno, y decidir las que necesitan de un referéndum. Un parlamentario podrá también proponer leyes, que tendrán el mismo tratamiento que las presentadas por el gobierno.

Punto tres.

Los partidos políticos dejarán de tener poder gobernativo. Seguirán existiendo, pero como una asociación de personas que comparten ideas comunes, sin ningún tipo de poder real o de subvención económica.

Para la puesta en marcha de algo de estas características, sería imprescindible una reforma absoluta del sistema educativo. A lo largo de toda su formación, la ciudadanía recibiría los conocimientos necesarios para poder realizar funciones de parlamentario de manera correcta.

Además, se crearía una formación especial, más completa. Para personas con un interés especial en el tema.

Por último, se crearía una formación aun más especializada, para recibir los conocimientos necesarios para un determinado ministerio.

La utopía está plantada, ¿alguien la quiere regar?

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