Improvisando

Tantas cosas para escribir que, al final, no escribo nada. Y eso no puede ser, porque rompo la rutina de escribir un par de de veces por semana, y termino dejándolo correr, que me conozco.

Así que aquí estoy, improvisando sobre la marcha un texto, a ver qué sale.

Acabo de borrar un párrafo tope idiota que acababa de escribir. Concentración, creo que debo concentrarme en algo de todo lo que quería hablar estos días, y hablar de eso.

Los lectores que me conocen personalmente, ya saben que perdí a mi madre hace dos años y medio.  Posteriormente encontré un blog, “Mal de Alzheimer”, con cuya autora he intercambiado algunos correos y comentarios. Siempre me he sentido muy identificado con la autora  del blog, que perdió a su padre, enfermo de alzheimer. En una de sus entradas, hablaba de que siempre que recordaba a su padre lo recordaba enfermo, y lo frustrante que eso era.

Se perfectamente de lo que habla, porque a mi me pasaba, y aún me sigue pasando. Mi madre no murió de alzheimer, murió de cáncer, pero tenía un principio de alzheimer (no hubo ni tiempo de diagnosticarlo con claridad), y ya hacia un par de años que se notaba con claridad.

Esto hizo que sus últimos días fueran muy difíciles para todos. Como ya he dicho han pasado dos años y medio, y en los sueños que he tenido desde entonces, y en mis recuerdos, mi madre esta siempre enferma, siempre haciendo “cosas raras”. Les aseguro que esto, que parece una tontería, es una autentica putada. Tengo 48 años, casi 49. Calculo que mi madre debió empezar a estar enferma cuando yo tenía 42 años. O sea, he vivido 42 años de mi vida junto a mi madre sana, una madraza que me quería con locura, y que me cuidaba con todo cariño. Y sin embargo, esos tres o cuatro últimos años, arrasan con mi memoria, me impiden acceder a ella.

Afortunadamente, esto ha empezado a cambiar. Los sueños se han vuelto tan absurdos como siempre, y mi madre en ellos se comporta con la absurdidad que se espera de un sueño. Y voy accediendo a recuerdos de cuando ella estaba bien, de su alegría, de su cariño, de todo eso que hacia que fuera el pilar de la familia.

Ahora me salgo un poco del tema, como estoy improvisando es lógico. A mi padre y a mi madre, sobre todo a mi madre, tengo mucho que agradecerles de ser como soy. A ver, está claro que cada uno tenemos mucho que decir sobre cómo somos, pero hay una base, unos cimientos, que nos vienen dados por la educación de nuestra infancia. Y cuando yo era niño, no se esperaba que la escuela fuera la única fuente de educación de los pequeños. Los padres aportaban la educación “social”, y la escuela la educación sobre materias. Es evidente que no todo lo que lleva esa educación es bueno. Pero ya queda en nuestra mano, al madurar, recoger lo que nos es útil, y dejar detrás (que no borrar), lo que en ese momento no nos sirve (nunca se sabe cuándo puede hacer falta).

Como decía, mis padres pusieron las bases de mi forma de ser actual, y modestia aparte, creo que he salido relativamente bien. Esto se nota mucho cuando miras alrededor y ves lo que corre por ahí. Cada uno tiene derecho a ser como quiera pero desde luego yo intentaré no ser como algunos individuos con los que me cruzo en la vida. Creo que no me podría mirar por las mañanas en el espejo.

Bueno, para ser una improvisación, no ha quedado mal, ¿no? En la próxima intentare centrarme un poco más, permanezcan atentos al blog, o no.

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