Despidos indecentes

Acabo de pasar por uno de los peores momentos que puede pasar un delegado de personal: el despido, de hoy para mañana, de cinco compañeros (cuatro compañeros y una compañera). Sin ningún tipo de negociación, sin ningún tipo de reunión. Sólo una, esta misma tarde. Para decirnos, cuántos eran , quiénes eran, y si preferíamos hablar con ellos antes de que les dieran la carta.

Los que creen que ser un delegado sindical es una bicoca tendrían que pasar por esto (y por otros cosas) para pensárselo mejor. Dani, uno de los compañeros de Comité, ha llorado como una magdalena. Ha sido la expresión de lo que sentíamos todos, rabia e impotencia, ante unos despidos indecentes e injustos.

Y es que la situación en la que quedan todos, si ya de por sí es mala con el índice de paro que hay, es aún peor a según que edades. Tres de los compañeros pasan de cincuenta años, y otros dos pasan de cuarenta. Mala edad para encontrarse sin trabajo.

El peor trago lo he pasado con un compañero que conozco hace veinticinco años, que estaba de baja. La empresa le iba mandar un burofax, pero yo no podía dejar que la primera noticia que le llegara fuera el burofax, no era justo, y si la empresa no es justa yo intento serlo, lo intento.

Sí, es cierto, nuestra empresa está pasando por un mal momento. Pero ojo, trabajo hay, y mucho, pero como hay una “guerra de tarifas”, cada vez trabajamos más e ingresamos menos. Resultado, hay que recortar gastos. ¿Y qué recortan? ¿Recortan de las doce personas de la empresa que cobran por encima del tope de la cotización a la seguridad social? ¿Recortan de los ETTs y empresas subcontratadas? ¿Ofrecer jubilaciones anticipadas? ¿Realizan un plan de viabilidad para ver si es posible realizar un ERE temporal?. No, hacen números, sacan la recortada, y le joden la vida a cinco personas. Y claro, como está por debajo del 10%, no es un ERE, son despidos individuales, con lo que se saltan un montón de documentación y negociaciones incómodas.

Pero es que hay más. Curiosamente, de los cinco, tres nos apoyaron en la pasada huelga del sector, los otros dos estaban de baja. Claro, uno sólo puede pensar mal.

Y lo jodido del caso es que legalmente la situación es muy difícil. Porque en este país de mierda, la legislación laboral, esa que se cansan de decir lo rígida que es, es muy injusta. Un trabajador despedido, está en la calle, y si la empresa no se lo ha montado bien, lo máximo que le puede pasar es que declaren el despido improcedente. Eso sólo quiere decir que la empresa pagará más, porque la decisión de si paga o readmite, es de la empresa. Salvo dos excepciones: delegados de personal y embarazadas. Y la empresa no recibe ningún tipo de sanción o advertencia por haber realizado un despido erróneo, y encima si cuela, cuela.

Con lo cual sólo queda lo que podamos conseguir el Comité por las buenas, o la movilización social del resto de compañeros. Y ninguna de las dos cosas es fácil, para nada, más aún cuando la empresa acaba de lanzar un mensaje tan claro.

Lo que más jode es que el supuesto responsable, el Director General, no ha tenido los huevos de dar la cara, y le ha pasado el marrón al Director de RRHH, que no es que digamos un santo, ni nos vamos a creer, por mucho que diga, que no tiene nada que ver con esto. Pero el responsable, el que ha firmado las cartas, es el Director General.

Y encima, tengo más que serias dudas de que el despido de estos cinco compañeros vaya a solucionar la situación de la empresa. Porque con las cifras de pérdidas que se nos dan, y sabiendo lo que ganan estos compañeros más o menos, no creo que esa cifra tenga repercusión real en las pérdidas. Aunque la empresa diga que no, yo me temo que esto es el principio de algo más gordo.

Hace un mes, cuando nuestros compañeros estuvieron en la calle a nuestro lado, yo estaba orgulloso de su apoyo, orgulloso de verlos a mi lado. Hoy me siento fatal. Sí, todos sabemos lo que nos jugamos cuando vamos a la huelga, pero eso no hace que me sienta mejor.

No sé  lo que va a pasar, ni lo que vamos a poder hacer, pero espero, deseo de todo corazón, poder estar a la altura de lo que se merecen todos los compañeros que nos apoyaron, y conseguir que la empresa se replantee su decisión.

No puedo terminar está entrada sin agradecer a mi amiga Raquel el haberme soportado esta tarde después de pasar este trago, es el momento en que más se valoran los buenos amigos y amigas.

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