Acampados

Al final me he decidido, voy a hablar de las acampadas “revolucionarias”.

Lo primero es asumir la verdad, siento decepcionarles pero las acampadas no han sido espontáneas. Y eso es tan evidente como que en todo momento ha habido una organización de las acampadas, que se ha encargado de llevarla adelante. Es más, cuando han empezado a tomar dimensiones muy grandes, sin una organización habría sido muy difícil mantenerlas. Lo que si ha sido espontáneo es su crecimiento.

La revolución (por lo revolucionario) ha sido presentar el desafío, y alterar  las agendas de políticos y medios de comunicación en la semana decisiva de las elecciones municipales. Las acampadas fueron valiosas como punto focal de la protesta.

Desde mi punto de vista (y conste que es siempre lo que expreso aquí), se tendría que haber mantenido esa idea inicial de protesta, y el debate de ideas en la plaza. Todo lo demás se ha ido escapando de las manos.

Convertir las acampadas en ferias, con comedores, huertos, ceremonias espirituales, talleres y actuaciones, puede ser una preciosidad, pero dispersa la idea de lo que tendría que ser, un espacio de protesta y reflexión. Yo, como mucho, habría montado un servicio de megafonía, y habría dejado un micro abierto, para que cada uno aportara sus reflexiones.

El intento de conseguir, en una única plataforma, dar cabida el calidoscopio de ideas individuales y de colectivos, a base de asambleas gigantesca y difíciles de manejar, sólo consigue que a cada nuevo punto en la plataforma se queden más individuos por el camino. Por no hablar del desgaste que supone una asamblea diaria, y más con la densidad y longitud que está teniendo. El intentar organizarlo todo a base de comisiones y más comisiones , sólo va creando un organismo cada vez más complicado de manejar.

Además, se han de pedir sueños, pero nunca perder de vista la realidad. Las cosas que no quieren no van a desaparecer por arte de magia, los políticos no les van a hacer caso repentinamente. Y sobre todo, no olvidemos, que aunque los momentos de más concentración de gente han sido emocionantes, siguen siendo un pequeño grupo dentro de la sociedad española.

Creo que se tendría que haber mantenido el desafío hasta pasar las elecciones, por el efecto ganado de “Sólo no puedes, con amigos sí”, pero se tendría que haber mantenido como acto de protesta. El movimiento así nacido, a base de otras acciones y de reflexión, podría con tiempo haber elaborado documentos con reivindicaciones.

¿Y qué pasa con la plaza? El concepto de la plaza, una vez desmontada la acampada, se tendría que haber modificado. Por un lado establecerla como centro focal de nuevas protestas ciudadanas de todo tipo, en vez de ir a otros lugares de la ciudad ir a la plaza. Evidentemente serviría también para las protestas organizadas por el propio movimiento creado en las plazas. Y por último, como lugar permanente de reflexión, como ha sido desde hace mucho, y como sigue siendo en muchas ciudades. Un lugar donde gente de todas las edades pudiera hablar, debatir e intercambiar reflexiones, libremente y con respeto.

Y seguir moviéndose también en su lugar de nacimiento, la red. El lugar más libre por el momento para expresar opiniones, para organizar, para concienciar, para reflexionar, creando una autentica mente global.

Desde ese punto focal, se podría haber creado esos espacios para el dialogo en otros lugares. Y allí, con más intimidad, tomar otros formatos y otros fines. Pero piensen ustedes, lo que ha conseguido el éxito inicial es precisamente que era diferente; a la que se ha transformado en modelos ya existentes y probados, con más o menos fortuna, es cuando ha empezado a perder fuerza.

Vayan ustedes a saber, a lo mejor resulta que, después de escribir esto, el movimiento sigue al alza y este texto queda como un epic fail, pero lo que transpira ahora mismo la red (que al fin y al cabo es donde esto nació), es un cierto descontento, y un lento gotear de criticas y desengaños.

En una conexión de Contrabanda FM con Madrid, se dijo algo muy sensato “Debemos ser nosotros quien decidamos cuando se acaba”. Ojo, esto no va por resistir contra un intento de disolución por parte de los cuerpos de seguridad del Estado. No, va por este goteo continuo que comentaba hasta que queden cuatro gatos y nadie recuerde el porqué se empezó todo.

Y sobre todo, sobre todo, no olviden el poder que tienen, y sigan agitando ideas y “futupensando”, ya sea en el mundo virtual o en el mundo real.

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