Homo Ludens

Soy un jugador, lo he sido siempre. A ver, no me entiendan mal, no soy un ludópata, no me juego el dinero. Todos empezamos jugando, lo que pasa es que algunos se creen que eso de jugar es para niños. Yo en realidad he llegado a la conclusión de que todos jugamos durante toda la vida, porque hay muchas maneras de entender lo que es jugar.

Pero vayamos por partes, jugar está en mis genes. A mi abuelo, a mi tío y hasta a mi madre les gusto de siempre jugar, con ellos di los primeros pasos más allá de los juego infantiles. La brisca, el tute, el remigio, el siete y medio, el dominó. Las cartas fueron durante muchos años compañeras permanentes, junto a las damas, el ajedrez, el parchís, la oca y los dados. Mi afición a las cartas me hizo comprar unos libritos de la Editorial Fournier, dos de solitarios (baraja española y francesa) y dos de juegos (idem). Allí descubrí el juego de cartas más maravilloso del mundo, el Mus. Hace mucho que no juego al mus, y lo añoro.

Junto a los juegos más normales había otros un poco más raros, Monopoli y Risk. ¿Qué no son raros? Claro, visto ahora no lo son, pero vayan 35 o 40 años atrás, y miren el panorama. El Risk fue el primero en despertar el gusanillo de los juegos de estrategia. Con unos amigos jugábamos también a unos libros, cada uno de una temática, con varios juegos. Recuerdo el del oeste y el del espacio, pero había más.

Por otro lado llego mi primer ordenador, un Spectrum 48+, los juegos de ordenador no me han abandonado desde entonces, siempre he tenido un ordenador en casa, y ahora con los smartphones ya llevo siempre un ordenador encima. Tampoco le hacía ascos a las maquinas de “marcianitos”, como antes no le había hecho al millón y a los futbolines.

Fruto de aquellos primeros juegos, con unos amigos incluso llegamos a inventar un juego del espacio, para tres claro (porque eramos tres), ni lo recuerdo, pero seguro que si lo viera ahora me parecería ridículo.

Descubrí la primera tienda de juegos “adultos”, Billares Soler, y su catálogo de juegos de estrategia era un paraíso para un jugador. Al volver de la mili, de la mano de mi amigo Antonio Alarcón, descubrí el club Maquetismo & Simulación. El mundo del juego cambio para siempre para mí. Juegos de estrategia, temáticos, de rol, de cartas coleccionables, se han convertido en otro modo de socializar. Porque como otras muchas cosas en mi vida, solo no tiene gracia; unas bebidas, piltrachos, un montón de juegos (o una buena campaña de rol) y unos cuantos amigos, es una de las mejores maneras de pasar el rato.

Debe ser por eso que ya casi no juego a juegos de ordenador que no sean online. Hecho de menos la interacción. Recuerdo que jugando al Ever Quest, mi primer online serio, un día salio el típico asunto de la edad. Cuando dije la mía (y ya ha llovido), uno de los jóvenes dijo “Hala, igual que mi padre” y luego “¿Cuando tenga tu edad seguiré jugando? Yo conteste que pensaba seguir jugando mucho tiempo más.

Cuando hoy en día paso cerca de un Casal de Avis, les veo jugar al dominó, a las cartas, bailar pasodobles o viendo la tele. Los del futuro los imagino llenos de ordenador, juegos de tablero y música electrónica.

En cuanto a lo que decía al principio, de que todos jugamos toda la vida. Yo creo que unos jugamos con fichas, bytes, figuritas o la imaginación. Otros lo hacen con acciones, ejércitos, empresas, personas. Todo es juego, pero desgraciadamente no en todo se puede volver a empezar la partida con todas las “fichas” en el mismo sitio.

Por mi parte espero no dejar nunca de ser un jugador.

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3 comentarios en “Homo Ludens

  1. Y yo que pensaba que ibas hablar del libro Homo Ludens de Johan Huizinga, que decepción… ;P

    que nooo…

    Totalmente de acuerdo contigo, excepto con los juegos online. Si no será por se jugón, pero nunca me he picado con los juegos de ordenador (bueno, excepto el Starcraft y solo el modo campaña). Yo soy más de juegos de tablero, de esos que miras a la peña a los ojos directamente (cacahuetes por medio claro está)

    Ciertamente, espero no parar de jugar nunca. Conviene mantener despierto el niño que llevamos dentro para no perder el sentido de la maravilla

  2. Marta dijo:

    Hombre Antonio, lo del Mus lo arreglamos rápido. Eso, claro está que quiera jugar de pareja conmigo o quieras perder… porqué me temo que sólo hay esos dos bandos posibles! : )

    Yo también hace años que no juego y lo hecho de menos… tengo la baraja del 100 de Fournier que me trajiste sin estrenar… ésa, se estrena con Mus o no se estrena! ; P

  3. Unas cosillas.Primero, disculpad que vuestros comentarios no salgan al momento, pero la primera vez que se pone uno se requiere moderación, teoricamente después ya no.

    Para Bascu, en realidad el nombre no va por el libro, va por la revista, ¿muy friki para ti? Creo que no ;).

    Para Marta, virgen santa, pues eso es de cuando fui a Bilbao, y de eso hace… mucho. Recuerdo aquellas partidas en la granja, o las risas enseñando a Ceci a jugar en el Queimada XD.

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