Votad, votad, malditos


Mira que dije que no volvería a hacer una entrada sobre la abstención, ya hice ésta, para que perdurara, al menos mientras no cambiara mi opinión al respecto. Pero qué le vamos a hacer.

Estoy cansado de oír que la abstención favorece a tal o favorece a cual o a Pascual. Esta vez se está ya rizando el rizo, y se dice que favorece a la banca. Fascinante, como si a la banca le importará una mierda a quien votemos, los que acaban mandando son ellos, a quien no votamos, a través de otros líderes, a los que tampoco votamos.

Vamos a ver, tomemos los datos de las pasadas elecciones generales, las del 2008. Me permitirán que para hacer más sencillo el ejemplo, haga una pequeña trampa. Voy a considerar que sólo existe una circunscripción electoral para toda España, y no una para cada provincia (más Ceuta y Melilla), como sucede en realidad.

En las elecciones del 2008 hubo 8.360.597 abstenciones y 162.416 votos nulos. Sumados a los 25.514.671 votantes, y a los 284.868, hacen un total de 34.286.552 personas con derecho a voto. Supongamos por un momento que emiten un voto valido absolutamente todos. Como supongo todos ustedes ya saben, hay un porcentaje de corte para poder optar a tener un escaño, para las elecciones generales el porcentaje es del 3%. En mi ejemplo, esto quiere decir que para poder conseguir un escaño se necesitan 1.028.595 votos.

Si observan aquí los resultados de las pasadas elecciones, verán que solo hay dos partidos que hubieran conseguido pasar esa barrera. Sí, son justo esos que están ustedes pensando.

El lector astuto ya debe de pensar que estoy haciendo trampas, porque claro, no puedo pretender usar como ejemplo unas cifras, donde falta esa masa de votos que justo utilizo para subir el listón. Es evidente que con todos esos votos de más, los partidos tendrían más votos, y se supone que podrían pasar la barrera. Es imposible saber como votaría la gente en una situación como la que planteo, pero podríamos considerar como un ejemplo, relativamente valido, basarnos en los porcentajes que obtuvieron los partidos. Con esos incrementos, los dos partidos que ya tenían la mayor representación, se repartirían más de 7.000.000 de votos, de los 8.523.013 disponibles. Los únicos que conseguirían pasar la barrera serían IU, y por los pelos CiU.

Que quede claro que este ejemplo, matemáticamente hablando, es muy inexacto, porque se supone que CiU recibe votos en toda España, cuando no es así. Pero creo que podría acercar bastante a lo que podría suceder.

Y es que, mis queridos amigos, tendemos a pensar que, esa masa de abstención, votaría como un solo hombre a un partido, y por supuesto pensamos que sería el partido que queremos que cada uno queremos que gane. Pero dado que eso ya no pasa con la gente que va a votar, es bastante improbable que pasará con estos nuevos votantes.

Bueno, ahí tienen un motivo de por qué los políticos quieren que haya la menor abstención posible. Pero hay otro, el económico. Por cada voto recibido, el partido gana 1,26 €. Esta cifra puede sonar ridícula, pero multipliquen, multipliquen. En mi ejemplo, el PSOE ganaría cuatro millones más de euros. No está mal, ¿verdad?.

Analizando esto, si realmente queremos darles una sorpresa, habría una manera, pero es aún más utópica que otras que se les puedan ocurrir, pero la dejo caer. Si todos, o una mayoría muy grande, votáramos en blanco, ningún partido podría conseguir representación. Como ya saben, el voto en blanco es un voto valido, que se contabiliza para trazar el listón de corte.

Pero por ahora, como ya decía, esto es una utopía, casi tanto como pensar que conseguiremos votar a un partido realmente honesto, y con intención y posibilidades de cambiar las cosas.

Trileros


Supongo que existen en todas partes, pero en Barcelona son un clásico. Los he visto por las Ramblas desde que era un chaval. Aunque han ido variando.

Cuando empecé a verlos eran normalmente gitanos autóctonos, y no usaban cubiletes y bolitas, sino tres cartas de baraja española ligeramente dobladas. En el viaje de fin de curso de FP, conocí a un chaval que sabía usarlas, y nos enseñó cómo nunca se puede ganar. La habilidad al mover las cartas hace que sea casi imposible saber donde va a parar la carta que buscas.

Pero por si eso no fuera suficiente, el trilero está rodeado de colegas. Sus colegas realizan tareas diversas, hacen de paletos que demuestran lo fácil que es ganar, dan el agua si llega la policía, aconsejan al incauto, o le recomiendan volver  a probar, “que esta vez seguro que acierta”. Cuando todo sale mal, y el panoli consigue acertar, montan una tangana y todos desaparecen, dinero incluido.

Actualmente los trileros suelen ser gente de otros países, y en vez de las cartas usan los cubiletes y la bolita. Cualquier aficionado a la magia sabe como se hace ese truco, y sabe que nunca se gana, siempre se pierde., porque al contrario que con las cartas, la bolita ni siquiera esta debajo de los cubiletes.

Y sin embargo, a pesar de que se han hecho hasta campañas publicitarias que explican que es un timo, ellos siguen en las Ramblas, y los panolis siguen picando. Jamás en mi vida se me ha ocurrido intentar cambiar eso jugando, para que deje de ser un timo. Sé de sobras que, si lo intentase, como mucho me llevaría algún golpe. Así que hago lo que me parece de sentido común, lo miro de lejos, refunfuño, y sigo mi camino, y advierto a quien puedo de que no juegue porque lo están timando.

Aplico ese mismo espíritu en las elecciones. Todo el mundo tiene claro que los políticos en el poder les están timando, les están haciendo trampas. Pero, curiosamente, en vez de dejar de jugar, prefieren repetir, a ver si está vez aciertan con la bolita, o como mucho cambian de trilero, esperando que el nuevo sea más honesto.

Y encima, cuando voy y digo que no juego, porque no me gusta que me timen, se enfadan y me dicen algunas cosas bastante desagradables.

Nada hombre, ustedes sigan, y sobre todo no pierdan de vista la bolita, que a lo mejor hay suerte.

Amazings 2011, Bilbao


Lo prometido es deuda. En mi última entrada ya expliqué lo que era Amazings 2011, así que no lo volveré a explicar, sólo haré mi comentario sobre los dos días del evento.

De entrada debo decir que no pensaba yo que fuera sencillo condensar en diez minutos temas tan complejos (de salida) como los que venían en el programa, me consolaba pensar que al ser corto, no se haría aburrido.

Durante los dos días he sido exagerado en llegar temprano, siempre por miedo a no tener sitio. Y la verdad es que ha habido días que el paraninfo estaba abarrotado, pero posiblemente no me hubiera hecho falta adelantarme tanto.

La primera sorpresa fue la absoluta minuciosidad con el tiempo. Se empezaba a la hora prevista en punto, y los ponentes eran fieles a sus diez minutos, en muchas ocasiones incluso acabaron antes. La organización les iba informando mediante cartelitos del tiempo que les quedaba. Otra buena idea era el wifi gratuito en el recinto. Nos servia para mandar inputs a la organización, y para comentarnos cosas unos a otros, usando el hashtag #amazings2011. En uno de mis twitts, creé el concepto “Puntualidad Amazings”, que fue acogido con entusiasmo por la organización.

En general todos lo ponentes consiguieron dar un tono muy ameno a sus charlas, con mucho humor, muchas anécdotas, que además es lo que más perdura después de la charla. Aquel tomate transgénico de laboratorio que José Miguel Mulet no tuvo ningún problema en comerse delante nuestro. El baile de la Bomba, con que Sergio L. Palacios acabo su interesante charla sobre errores de las películas de ciencia ficción (la charlas más larga, por cierto). Y otras muchas, que ahora mismo no me vienen a la cabeza.

Las charlas estaban  más o menos organizadas en bloques temáticos de tres charlas, y tras cada bloque había una mesa redonda con todos los ponentes. Las mesas redondas fueron incluso más interesantes que las propias charlas, ya que se profundizaba en cosas que se habían quedado fuera de los diez minutos. Un simple ejemplo, en una de las últimas charlas se nos explicó, con bastante claridad, lo que había sido uno de los temas del día, los neutrinos, y su rapidez.

No voy ha comentar charla por charla, no me veo capacitado, pero si dividiré el total de las charlas en cuatro bloques, y los comentaré uno a uno.

Las charlas científicas. Bueno, de eso se trataba el tema, y todas las charlas científicas, fueran por científicos o por aficionados a la ciencia, fueron estupendas. Las hubo de nivel más complicado y de nivel más sencillo, pero en todas aprendí muchas cosas que no me eran conocidas.

Las charlas escépticas. Para mi gusto más de las necesarias. Y ojo, conste que todas me parecieron muy interesantes y muy bien expuestas, pero creo que con una o dos habría sido suficiente, sobre todo contando que en principio, los asistentes eramos gente interesada en la ciencia, y nuestro escepticismo, o mejor dicho, nuestro pensamiento crítico, debería darse por supuesto.

Las charlas “he venido a hablar de mi libro”. Igual que en el caso anterior, las dos charlas que considero que ocupan esta sección fueron interesantes, pero yo no las habría incluido. Una era la que nos hablo del programa “Escépticos” (y conste que esa charla hace que esté esperando que sea la hora para ponerme a verlo). La otra la intervención de Ámerica Valenzuela, del programa de RNE “Ciencia al cubo”, fue también amena y simpática, pero mi sensación era que venía a  vender su programa.

Y el último bloque, el de “Esto no tocaba”. Aquí se la cargan dos de las últimas intervenciones. Soy seguidor del blog “Ya está el listo que todo lo sabe” de Alfred López, y me gustan mucho sus entradas en el blog. Pero la verdad, creo que lo del monologo humorístico no fue una buena idea. Por un lado mucha gracia no hacia (hubo charlas normales con bastante más humor), y por otro se volvió al tema del escepticismo. Creo sinceramente que Alfred habría podido hacer una charla súper interesante, pensada de otra manera. El otro fue el mago. Quiero aclarar que me encanta la magia, me fascina, pero no creo que fuera el lugar, y es que además, tampoco llegó a ser magia, fue ver a un señor montar un cubo de Rubik, vale, sí lo acabó con los ojos vendados, pero tampoco eso consiguió hacerlo mucho más interesante dentro del entorno.

En cuanto a todo lo que es organización, a mi me pareció perfecto. Quizás únicamente algún tipo de control de asistencia. No por nada, pero es que podía haber pasado, que te hubieras pegado el madrugón para tener sitio, y en la primera pausa sales a hacer un café y cuando vuelves ya no tener sitio, mientras que uno que hubiera llegado tarde si lo podría tener.

Para poder todas las charlas en video, sólo hay que mirar aquí.

Nota general 8.5, y ganas de poder repetir en Amazings 2012.

Próximamente haré otra entrada sobre lo que no fue Amazings, en Bilbao, ya que ha sido un fin de semana de contrastes.

Pre-Amazings 2011


Escrito el día 22

Esta entrada se podría apodar “El Despistado”. Y es que el día ha ido de despistes. Pero empecemos por el principio.

Desde que junto con el resto de “la tripu” me metí en el proyecto “Satélite”, empecé a seguir una serie de blogs de ciencia, para nutrirme de ideas para el periódico. Cuando desapareció la publicación, por causas diversas, segui leyendo bastantes de ellos, dado que, en realidad, siempre he tenido interés por la ciencia.

Uno de ellos, “Amazings”, ha organizado unas jornadas en Bilbao. Las jornadas consisten en charlas sobre temas científicos de una duración de diez minutos, realizadas por colaboradores del blog.

La idea me pareció muy interesante. Tenía la posibilidad de venir, y decidí aprovecharla (a pesar de que a final vengo solo, y ya echo de menos a Ángel y a Raquel, que querían acompañarme). Y aquí estoy.

¿ Por qué digo que debería titular esta entrada como “El Despistado”? Es que mi acumulación de despistes hoy ha sido especialmente elevada. Les cuento:

He llegado a la estación de Sans bien de tiempo, me he dirigido al andén correcto. Pero… Ha parado un tren, era casi la hora que tenía que salir, así que me he subido. Me he puesto a mirar el iPhone, y sólo de milagro he oído que no era el del aeropuerto, sino que iba a Reus. Me he bajado justo a tiempo.

La segunda parte ha sido en el aeropuerto. Yo pensaba que había hecho bien mis cálculos, que llegaba con tiempo de sobras. Como Spanair usa la nueva terminal (y no me había enterado) la cosa se ha retrasado algo más, pero no más de cinco o diez minutos. Llego a embarque y me dicen que el vuelo estaba cerrado; creo que he podido decir “¿Cómo que cerrado?”. Me ha salvado que estaban empezando a embarcar, que no tenía que facturar maleta y que la puerta de embarque estaba cerca.

Lo demás ha sido menor. Pensaba que estaba en el mismo hotel que ya había estado una vez en Bilbao, y no. Y la otra en realidad era difícil de saber. Antes de ir a comer he buscado un cajero para sacar pasta. Cuando me dirigía hacia el restaurante, he oído ruido como de gente gritando, pero no he hecho mucho caso. Pero han pasado tres furgonas de la poli vasca. He empezado a oir silbidos y me he dado la vuelta para ver qué pasaba. Las furgonas se habían parado, y habían bajado anti-disturbios, ya equipados. Ha sido bajar y cargar contra un grupo de personas que protestaba. Reparto de porrazos, un par de pelotazos y carreras varias. Al menos un detenido, al que había visto someter, con bastante dureza, entre tres polis. El despiste en este caso era no saber de qué iban las protestas, y la que se había liado en Bilbao la noche anterior. Luego, gracias a un amigo y a la prensa, me he enterado. Resulta que anoche habían desalojado Kukutza, una casa okupada en Rekalde. El despliegue policial, con tanquetas incluidas, fue bastante contundente. Pero en la casa se habían estado preparando y les costó cinco horas desalojarlos. Ayer ya hubo protestas; también esta mañana; y por lo que sé esta tarde había más.

Pero yo queria hablar de “Amazings”… Mañana les hago la crónica de la primera jornada.

Naranjas de la China


La entrada de hoy se ha venido gestando a lo largo de este mes y el mes pasado. La mayoría de los lectores ya sabrá que trabajo en Mercabarna (Mercado Central de Barcelona), en un almacén frigorífico.

Les contaré la cosa tal y como pasó. Por motivos diversos, últimamente estamos entrando otras cosas además de congelados. La cosa empezó con kiwis. Empezaron a llegar contenedores y contenedores de kiwis. Además este tipo de clientes trabajan distinto de como estamos acostumbrados, mueven un volumen grande de contenedores en un espacio corto de tiempo (unos pocos días), se descargan y se cargan al día siguiente o poco más. Si no recuerdo mal el destino final de los kiwis era otro país europeo, no recuerdo cuál.

Después llegaron los pomelos. Mismo comportamiento, un par de semanas descargando y cargando pomelos como si se acabará el mundo.

Y entonces llegaron las naranjas de Sudamérica. Claro, así a bote pronto choca que España importe naranjas. Pero bueno, lo primero que pensé es que irían destinadas a otro país, y que como en ocasiones anteriores sólo hacíamos de plataforma de entrada en Europa.

Claro, imagínense mi cara de pasmo cuando el día siguiente se me presenta un chofer y me dice que viene a cargar las naranjas para llevarlas a Valencia. Si, si, han leído bien, ¡Valencia! Creo que dije algo como “¿Como no va a haber crisis, si traemos naranjas y las mandamos a Valencia?” Además es que me podía imaginar con que jeta, en la empresa de destino, le quitarían la etiqueta de procedencia y le pondrían la de “Producto de Valencia”. ¿Cómo? ¿Que esto no se puede hacer? Huy, esto merece un punto y aparte.

Fecha de caducidad, trazabilidad, cadena de frío, denominación de origen. Todos estos bonitos nombres los habrán oído ustedes montones de veces. Seguro que a muchos de ustedes les gusta mirar el etiquetado de su producto y ver de dónde viene, y si está ya caducado o no. Paparruchas, que dijo aquel de los cuentos de Navidad. Damas y caballeros, afróntenlo, no tienen ustedes ni puñetera idea de dónde viene lo que han comido este mediodía. Ese calamar congelado podría tener más años que sus hijos. El re-etiquetado y re-elaborado de productos se hace a diario. Puedo asegurar que se hace con los congelados, y nada me indica que no se proceda igual con el resto de alimentos.

Pero sigamos con las naranjas. Porque además de Sudamérica, también empezaron a llegar de la China. Y no se crean que vienen pocas. Ayer, sin ir más lejos, llegaron siete contenedores, de 22.000 kilos cada uno; hagan números. Lo que cuento a continuación no lo he visto yo, me lo ha contado un encargado, pero vamos, no tendría porqué engañarme. Resulta que para estos contenedores de China, se presentó un individuo de la Generalitat Valenciana, para control de calidad y tal. Supongo que al ver la cara de sorpresa del encargado, quiso dejar el tema claro: “Es que estas naranjas son nuestras, porque los árboles donde se crían son valencianos”. ¿Cómo se les queda el cuerpo?

No sé si acaban de captar la magnitud de la tragedia. España, un país productor de naranjas, manda árboles a China, cultiva allí las naranjas, y las vuelve a traer para venderlas aquí. Ríanse ustedes de la deslocalización de Ducati. Y entonces me da por pensar en lo caro que debe de ser mover tanta tonelada de aquí para allí, y la de gasto inútil de combustible. Por no hablar de a qué coño sabrá una naranja de la China, porque seguro que no sabrá como aquí. Pero otra información de mi encargado me saca de dudas: él había visto que el valor de todo el contenedor era de 800€. Si esto es así, si la cifra es correcta, dividan 800 por 22.000, compárenlo con el precio que pagan ustedes por las naranjas, y lloren.

Y luego recuerden, hace unos días los agricultores franceses volcaban camiones de frutas españoles para protestar por el precio que estaban imponiendo las grandes superficies. O si no recuerden a nuestros propios agricultores, quejándose de que con lo que les pagan por la fruta pierden menos dinero dejándola podrir en el árbol.

Y si eso no es bastante, recuerden a toda esa gente que pasa hambre, muchos hasta morir por su causa, mientras unos listos no escatiman medios de ganar más y más.

Hoy toca dar las gracias al diario de la mama pediatra, que me ha dado el empujoncito que me faltaba para intentar una mínima rutina de publicación en el blog. Gracias Amalia.

Somalia


Somalia se muere de hambre, literalmente, y prácticamente a nadie le importa una mierda. ¿Perdone? ¿Cómo dice? ¿Que a usted sí? Bueno, no nos conocemos, a lo mejor usted está ayunando en solidaridad con Somalia, o puede que sea usted un voluntario de alguna de las organizaciones que tratan de ayudar sobre el terreno ¿Ah, no?

Ya entiendo, usted entonces es como yo, sentado en su comedor, a la hora de comer, contempla horrorizado la pantalla de su televisor, en la que niños esqueléticos, al lado de madres esqueléticas, se ven acosados por las moscas mientras se mueren de hambre. Si es usted muy sensible, puede que incluso se le revuelva el estomago, y le quite el apetito, y tire lo que no se ha comido a la basura. Una ironía interesante, ¿no cree? El ver morir a alguien de hambre le quita el apetito (momentáneamente) y usted tira lo que esa gente más necesita: comida.

Oh, yo le puedo hablar mucho de tirar comida. Llevo veinticinco años trabajando en Mercabarna, que, por si no lo sabe, es el mercado central de Barcelona. Y veo cada día tirar toneladas y toneladas de alimentos. Sí, sí, yo también he oído eso de que la logística que se necesitaría para algo así lo haría imposible. Ya, claro. ¿Sabe usted cuantos barcos cargueros, cargados de contenedores llenos de alimentos congelados, llegan a Europa desde Asia, Africa y Sudamérica? ¿Que no hay medios? Una mierda.

A lo mejor usted, como yo, colabora con alguna ONG para ayudar a esa pobre gente, y dona al mes digamos que la mitad de lo que le cuesta una cena un fin de semana. Y luego mira con suficiencia a los que no hacen nada de nada.

¿Qué pasa? ¿Escuece oír las verdades? Pues se jode, como me jodo yo cada día cuando me miro al espejo y sigo repitiendo la rutina diaria, en esto que nos han hecho creer que es el primer mundo.

Al fin y al cabo, así entre nosotros, usted y yo poco podemos hacer. Pero lo que jode de verdad es que los que si tienen los medios para hacer algo pasan de todo.

Hace unos años estornudaron los bancos, y faltaron piernas para correr a darles dinero. En los últimos años han habido diversos puntos calientes políticamente, y todos los medios han sido pocos para “ayudar” a los ciudadanos oprimidos de esos pueblos. Súmele a eso el despilfarro militar, los brutales beneficios de las grandes corporaciones y muchas cosas más. ¿Usted podría dormir por las noches si fuera uno de esos que tiene el poder? Mentiroso, claro que podría, ellos lo hacen y usted lo haría también.

Por cierto, Somalia no se está muriendo de hambre ahora, lleva ya años, como toda una zona de África muy afectada por la sequía y los conflictos tribales o cuasi-tribales. Así que todo eso ya se sabía, no es nuevo de ahora. Pero estos días los noticiarios van flojos de carnaza, y esta carnaza viene bien para llenar huecos y distraer al personal de sus propios problemas. Ya se sabe que las desgracias de los demás siempre hacen más llevaderas las propias.

Pero oiga, usted y yo ni caso, a lo nuestro, lo más que nos puede pasar es que nos tengamos que mirar al espejo con una bolsa de papel en la cabeza para evitar la vergüenza.

Poder manzana


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